Sobre nosotros

COMPAÑÍA DE VINOS RODRÍGUEZ SANZO – POR FERNANDO LÁZARO

Javier Rodríguez es un trotamundos inquieto cuya vocación ‘enoviajera’ le ha llevado recorrer buena parte del orbe, primero buscando viñedos singulares y luego destinos en los que vender sus vinos. Y uniendo ambas pasiones, junto con su mujer, María Sanzo, dio vida en 2003 a una de las compañías vitivinícolas más dinámicas de Castilla y León – Rodríguez Sanzo -.  

Este winemaker firma una treintena de vinos –y dos aceites de oliva virgen extra– que se nutren principalmente de terruños de Castilla y León y cuyo fruto vuela fuera literalmente de España.  Y lo hace logrando la cuadratura del círculo: bodeguero sin bodega y enólogo sin viñedo, se nutre de acuerdos a largo plazo con bodegueros y viticultores para elaborar en Ribera del Duero, Toro y Rueda, en el Douro portugués, en Rioja, Rías Baixas y en el Priorat.

Vinos directos, con alma de terruño, de factura técnica impecable y con respecto a la identidad varietal, en los que la madera (procedente de muchas forestas distintas) siempre respeta la esencia que llega desde el viñedo. A ello suma bocas seductoras.

 Javier Rodrígues en la tienda física

Con esta amplia familia vitivinícola, su oferta cubre todos los segmentos del mercado: desde su proyecto Terras, con dos vinos de parcela de viñedos viejos de Bierzo y de Toro de acusada personalidad hasta verdejos notables y riberas de autor como su Parajes, toros de gran potencial (es la denominación de origen con la que más está creciendo), albariños singulares y riojas  auténticos.  Una amalgama de productos que llevó a esta compañía a ser reconocida como ‘Bodega del año 2013’ por la publicación especializada Vivir el Vino.

Los orígenes del proyecto se sitúan en Rueda. Descendiente de una familia de viticultores y enólogos de Nava del Rey, la localidad en la que sus ancestros cultivaban y elaboraban el vino, conserva hoy como testigo de esta tradición familiar una antigua bodega subterránea repleta de fudres de 500 litros y de tinos, en los que se elaboró hasta la Guerra Civil.

La contienda truncó este negocio, aunque no el espíritu de una familia que siguió cultivando la uva y trabajando el campo. Javier estudió Ingeniería Agrónoma y sumó un máster en Enología en La Rioja y otro en Dirección de Empresas. Al acabar, tras un breve periodo elaborando Juan García en Arribes, la mayor cooperativa riojana confió en él el cambio de rumbo de una sociedad que por aquel entonces elaboraba 25 millones de kilos y no embotellaba ni un sólo litro.

En ocho años dio un giro radical a la bodega, que dejó vendiendo doce millones de botellas y convertida en una de las mayores exportadoras de vino de la DOC Rioja. Tras esta etapa, se asoció con el Grupo Caballero e impulsaron conjuntamente Viña Herminia, hasta que en el año 2003 vendió su participación y decidió impulsar la Compañía de Vinos Rodríguez Sanzo, una empresa de carácter familiar a la que bautizó con los apellidos de sus tres hijos y que hoy elabora 800.000 botellas de una amplísima gama de productos.

El camino de este enólogo como creador de vinos se centró inicialmente en las zonas que mejor conocía: Rioja y Rueda. Pero entre medias, una colaboración sobre suelos con una empresa de la Universidad californiana de Davis, referente mundial en materia vitícola, le permitió profundizar en el conocimiento de diferentes terruños de toda España. Y la familia de vinos a partir de ahí no dejó de crecer, sumando Ribera del Duero, Toro y hasta el Douro portugués, Bierzo, Rías Baixas y el Priorat catalán.

El proyecto es atípico en todos los parámetros. Primero por su altísimo número de referencias, un portafolio en si mismo. Después, por carecer de bodega propia y por no tener viñedos. Ésto, que a priori podría parecer un salto al vacío, se convierte en una ventaja: trabaja directamente en las bodegas a las que alquila un espacio (salvo en Rioja, donde es socio) y elabora personalmente con su equipo todos los vinos tras seleccionar los viñedos. Y al carecer de cargas financieras de amortización importantes, el precio de los vinos se ajusta de manera notable.

Una de las claves de esta compañía es la búsqueda de viñedos singulares, algunos recuperados casi al borde de su desaparición, para alumbrar vinos heterogéneos pero que respeten el terroir del que se alimentan. Y con una ventaja: no son elaboraciones inmovilistas, sino que evolucionan al tiempo que lo hace su elaborador profundizando en el conocimiento de cada terruño y escuchando siempre al mercado.

Y éste se encuentra mayoritariamente fuera de España: la sociedad exporta el 85% de su producción a mercados como el alemán, el suizo, el japonés y el estadounidense, por orden de importancia, aunque sus vinos se localizan en los cinco continentes. Y, según asegura Javier Rodríguez, son una referencia con buena presencia y reconocibles en ciudades como Nueva York, especialmente en la restauración media-alta y en tiendas especializadas. Y es que hasta en la comercialización ha seguido este proyecto un camino alternativo.

Pero ahora buscan tener más presencia en el mercado nacional. Para ello, acaban de inaugurar en su sede social de Valladolid una tienda física con todas sus referencias como paso previo para testar este segmento de ventas antes de abrir en la vecina Arroyo una de las vinotecas  más grandes de Castilla y León, con 200 metros de superficie de venta. Y entre tanto, está testando su tienda online, donde usted se encuentra ahora…


¡Lo más vendido!

Información

Fabricantes

Sin fabricante

Proveedores

No hay proveedores

Etiquetas